COSAS QUE ESCRIBÍ MIENTRAS SE ME ENFRIABA EL CAFÉ DE ISAAC PACHÓN

Hoy os vengo a hablar de Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café de Isaac Pachón, un libro de relatos que nos habla de la vida, y todos sus componentes que la hacen caótica y bella a la misma vez.

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Cuando busco la inspiración, pido o me preparo un café (siempre con leche), cojo mi bolígrafo de tinta azul o coloco mis manos sobre el teclado, según esté en alguna cafetería agradable o en el silencioso despacho de mi casa, y empiezo a escribir. Y escribo cosas, cosas que pasan, que son verdad, cosas que imagino, que ni suceden ni sucederán, cosas que te harán sonreír o llorar, cosas en las que seguirás pensando durante un tiempo o cosas que olvidarás justo al pasar de página. Y doy un pequeño sorbo a mi taza de café, todavía caliente. Historias en las que la vida, con todos sus aspectos, buenos o malos, es la gran protagonista. Relatos de amores no confesados, de zapatos mágicos, de ancianos entrañables, de ilusionistas desilusionados, de sorprendentes infidelidades, de contagios cotidianos, de idas y venidas entre el cielo y el infierno, de locuras en pijama, de inquietantes herbolarios… y degusto de nuevo el café, ya más templado. Me pierdo entre sus escenarios; los concurridos mercados de Marrakech, las estrechas y húmedas calles venecianas, un auténtico café de Nueva York, un hospital parisino, y cómo no, algún que otro rincón de mi querida Barcelona. Y cuando termino de pasear, de husmear, de soñar por sus callejuelas, encontrando el fin a estas historias, siempre sucede lo mismo y, la verdad, es un fastidio porque cuando echo mano a la taza, sin haber sido consciente, se me ha enfriado el café.

Este libro es un libro de relatos, diferente, y especial, por lo cual espero estar a su altura, y hacerle una reseña diferente, y especial. Cómo no quiero daros detalles de ninguno de los relatos, no voy a decir si quiera de lo que van cada uno en concreto, porque quiero que lo averigüéis vosotros mismos, acompañando con un café este libro, junto con su autor. Tengo que decir, que este libro me cautivó desde un principio, ya que Isaac utiliza algunas referencias a El principito y a Alicia en el país de las maravillas, ya que son dos de mis libros favoritos, y no pude evitar entonces empezar esta magnífica lectura con unas expectativas bastante altas (y puedo asegurar que, no me defraudó en absoluto).

En cuanto a estructura, bajo mi punto de vista los relatos están perfectamente estructurados, son coherentes y nos van relatando diferentes aspectos de la vida, y todos ellos acompañados de un buen café. Una cosa que me ha sorprendido bastante, es que esta estructura de los relatos hace que perfectamente pudieran haber sido llevados a una novela .

Los giros argumentales de los que ha dotado el autor el libro, me han parecido sencillamente geniales, el autor nos lleva de la mano, poco a poco, nos invita a tomar café con él, y esperas un final predecible, pero de repente nos deja con un final totalmente diferente al que esperábamos, y no por ello nos deja descontentos, si no todo lo contrario, de echo nos deja atónitos por este giro inesperado, sencillamente me ha encantado.

Los personajes, eje central de toda novela, bajo mi punto de vista. Normalmente no estamos acostumbrados a conocer a los personajes de un relato, no creemos poder llegarlos a conocer plenamente, pero Isaac nos ha dado una lección, o al menos a mi; yo, personalmente no creía posible conocer plenamente a un personaje en un relato, y la gran maestría que ha demostrado el autor a la hora de llevar, y de hacernos conocer a os lectores a los diversos personajes, me parece increíble. El autor nos lleva a reflexionar con sus personajes, nos invita a acompañarlos en sus reflexiones y nos deja reflexionando cuando empieza el relato siguiente.

El escenario, el lugar y el tiempo, dos cosas que se necesita que tengan una relación espacio/tiempo totalmente lógica y coherente con la historia y los personajes, y en este caso es totalmente correcta. Todo esto teniendo en cuenta que son relatos, y que la extensión de las descripciones es imposible que sea muy extensa.

Por último, pero no menos importante, el estilo y el lenguaje de la obra, creo que es correcto en ambos casos, en primer lugar el estilo, el autor utiliza oraciones fluidas y correctas, no es repetitivo y eso hace que para el lector le sea mucho más sencilla y fluida la lectura; en el caso del lenguaje que ha dotado a los personajes, es bueno, es decir, cada personaje tiene una voz, un estilo, son diferentes y cada uno se caracteriza en algo.

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