Brujas en la literatura, por Danza de letras

¡Hola a todos!

Ayer fue el día en el que toca pasar un poquito de miedo, sí, estoy hablando de Halloween. Muertos vivientes, elfos, ángeles caídos, brujas… (y cosas un tanto extrañas, todo hay que decirlo), nos encontramos con ellos vagando por nuestras calles a su libre albedrío, y os estaréis preguntando, ¿qué tiene que ver todo esto con el título del post? Pues yo os respondo con otra pregunta ¿nunca os habéis preguntado por la brujería, tanto en la literatura como en nuestro día a día? Pues hoy gracias a mi adorable y queridísima Aitziber, del blog Danza de Letras (blog al cual tenéis que darle mucho amor), que conoce muchas cosas con respecto a estos temas, nos resuelve estas dudas.

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Brujería: realidad o ficción.

Supongo que si hemos de hablar de brujas y brujería, lo mejor es empezar por acotar el tema. La brujería supone una práctica mágica de carácter utilitario. Es decir, es una magia que se lleva a cabo para conseguir un fin puntual y concreto. Pero hay más. La brujería es algo que está fuera del ordenamiento social normal. Es una magia individual e individualista, que se hace a medida de los deseos y necesidades del que la hace (o del que la pide). Y esto es así en todas las culturas. Que sea una forma de poder que no está ligada a un orden establecido (realeza, legalidad, religión) la hace especialmente caótico y peligroso para aquellos que la ven desde el ordenamiento social.

¿Tiene la brujería una vertiente cultural? Si, es diferente la brujería de los Azande que la brujería finlandesa, o la brujería tradicional británica de la brujería católica italiana. Pero todas ellas tienen en común que son practicas individuales e individualistas que se hacen fuera del sistema de organización social normal. Incluso en aquellas culturas donde los brujos son reconocidos son temidos por sus capacidades y por responder ante sus propios preceptos.

Brujería actual

¿En la actualidad hay gente que practica la brujería? ¿No es cosa del medievo? En la actualidad hay personas que practican la brujería por todo el mundo. Pueden ser personas que hacer una o dos cosas porque es tradicional (como el “atarle los testículos a San Cucufato”) o gente que ha aprendido bastante más de un pariente y practica una brujería independiente de sus creencias religiosas y que está ligada a su cultura de origen.

Sin embargo la forma más extendida de práctica de brujería en la actualidad sea relacionada con cultos neopaganos y más específicamente con la Wicca. La Wicca es un culto y una práctica de la brujería que nació tal y como lo conocemos hoy día en la Inglaterra de los 50. ¿Cómo se come eso de culto y práctica? Bueno, por un lado la Wicca plantea un camino espiritual y religioso que es relativamente flexible pero que está cerrado a algunos puntos clave como el respeto y la veneración de la naturaleza y una divinidad superior consciente que se representa tanto de forma masculina como femenina. Por otro lado, cada practicante puede llevar a cabo hechizos, sortilegios etc, para conseguir sus objetivos o apoyarse en ellos, siempre y que no sobrepase algunos preceptos morales que podrían resumirse en la fuerte creencia de la retribución (si haces algo negativo, te será devuelto algo negativo) y una absoluta autoresponsabilidad individual. Los practicantes de Wicca se dividen en varias ramas y pueden trabajar en solitario o formar parte de un grupo que generalmente se denomina Coven.

Recurso muy trillado en la literatura /Posibilidad de renovación o encasillamiento

La brujería lleva presente en la literatura prácticamente desde el principio de ésta. Vale, reconozco que la magia en la Epopeya de Gilgamesh viene de los estamentos sociales (sacerdotes, sacerdotisas y videntes así como sueños inducidos por los Dioses). Pero en la literatura griega ya encontramos figuras de brujas de la envergadura de Circe o Medea.

Más adelante en el tiempo tenemos a Morgana le Fay en el ciclo artúrico o a la Reina Malvada en el cuento tradicional (aunque aquí deberíamos hilar muy fino entre brujas y feéricos).

Todas ellas cumplen con un mismo estereotipo: la mujer que ostenta un poder que no depende ni se pliega al del hombre. De hecho ese papel de bruja es el que vemos en la bruja emponderada de fin del siglo XX y principios del XXI como las hermanas de Charmed o en un caso un tanto extremo, Willow en Buffy. Willow deja tan de lado el control de los hombres sobre ella que pasa de una relación con un hombre lobo a otra con una bruja. (Por cierto, una de las relaciones más bonitas que vi en mi juventud. Mi ship Willow-Tara es eterno)

En todos los casos anteriores a finales del siglo XX se considera a las brujas como intrínsecamente malvadas. ¿Por qué? Sencillo. Es un poder que no puede ser controlado y rara vez comprendido. Mirad el caso de Circe. Circe vivía sola en una isla, y transformaba a aquellos que la ponían en peligro (habitualmente hombres) en árboles o bestias. En caso de Ulises, transformó a sus hombres en cerdos y de hecho Ulises sólo se salvó del mismo destino por la intervención de Hermes. Con el tiempo, Ulises y Circe se enamoraron y vivieron durante años como pareja. Durante ese tiempo, Circe deja de practicar la brujería. Es decir, el poder de Circe persiste pero está mitigado por la presencia de Ulises, un héroe civilizador.

Las reinas brujas de los cuentos son mujeres que ostentan poder por encima del de sus maridos los reyes. Y ya se sabe que no hay nada más malvado y peligroso en este mundo que una mujer ostentando poder. Porque los reyes pueden ser lo que quieran, pero las reinas siempre serán unas zorras creidas, sobre todo si los reyes con los que se casaron son peleles de tal magnitud que en el cuento sólo se los nombra porque la pobre protagonista no puede ser la hija natural de semejante arpía.

Las brujas de la ficción del siglo XX no estaban muy lejos. En la película de 1942 “me casé con una bruja”, ella era intrínsecamente malvada pero se redime por amor y deja de ser una bruja. En 1958, la comedia romántica “Me enamoré de una bruja” sigue la misma línea de lo anterior, al enamorarse y quedarse con el amor la magia de la bruja la abandona. ¿No os suena al caso de Circe? Por suerte, con la eventual liberación de la mujer, dejamos de perder nuestro poder cuando nos emparejamos y dejamos de ser intrínseca e indiscutiblemente malvadas. Aunque el emponderamiento no nos llegó realmente hasta los 90.

Estereotipos ¿por qué?

Si la pregunta es ¿por qué las brujas son siempre (o mayoritariamente) mujeres? La respuesta está más arriba: la brujería, al ser una forma de magia que se hacía fuera de los estamentos de poder de la sociedad, solía recaer en mujeres. Los hombres tenían muchas formas de poder en las sociedades patriarcales, las mujeres bastante pocas. Además era común que algunas mujeres de pocos recursos hicieran pociones, sanaciones con plantas y otras brujerías como modo de ganarse el pan. Esto era extendido y aceptado en la época romana y se extendió sin problemas hasta las primeras prohibiciones de la magia que se hicieron en el medievo.

Si la pregunta es ¿por qué llevan esos gorros puntiagudos? La respuesta es múltiple. Esa imagen es decimonónica y puede deberse una reminiscencia de algunas imágenes medievales que mostraban a las brujas con tocados puntiagudos. Este tipo de tocados eran un complemento totalmente pasado de moda en el momento de hacer estas representaciones y dibujan a la bruja como una mujer inculta y atrasada para el siglo XVII en el que vivía. Así de sencillo. Otra opción nada mala es que sea una reinterpretación del gorro cónico y sin ala que a veces acompañaba al sambenito inquisitorial de los condenados por brujería.

Y los sapos, gatos (y otros animales) negros… eso surge de los textos inquisitoriales. El Malleus Malleficarum probablemente no enseñe nada sobre brujería, pero si mucho sobre misoginia, modos retorcidos de control de los elementos fuera de la norma social y funcionamientos de las mentes perturbadas.

¿Recurso fácil para literatura fantástica?

Si y no. Lo que es un recurso fácil es la magia en si. La bruja es sólo un usuario de magia. De hecho hay muchísimas obras en las que las palabras bruja y mago son intercambiables. Como en Harry Potter (ellas brujas, ellos magos), saltándose un poco la definición de brujería que habíamos hecho al principio. En fantasía muchos tipos de personajes pueden usar magia.

Los magos por ejemplo emplean una magia utilitaria, pero al encontrarse en instituciones rígidas y controlados por el control social de sus torres y grados de enseñanza, esta magia no resulta en manos caóticas e impredecibles como pueden ser las de las brujas. Salvo en casos específicos como es el arquetipo de nigromante que es en general un mago renegado y por tanto ajeno a la sociedad de magos.

Un sacerdote puede ser un usuario de magia, al igual que un paladín (un guerrero sagrado). Sacerdotes y paladines suelen canalizar los poderes de su Dios y dependen del poder y voluntad de éste para su magia. Esta magia está socialmente controlada y además, si el Dios ve que se utiliza de modo no acorde con su adscripción y preceptos morales, puede retirarla.

También son susceptibles de ser usuarios de magia los sanadores, bardos, montaraces e incluso pícaros. Todo depende del sistema de magia que se haya preestablecido para el mundo en el que se desarrolle la fantasía.

Y por supuesto, en fantasía hay especies mágicas. Lo tradicional dado el bagaje del rol es que los elfos y semielfos (y seres afines) sean mágicos per se. Del mismo modo, los medianos y los enanos son más torpes con la magia, se les da peor pero también son más difíciles de influir con ella.

En realidad esto se corresponde a los sistema de magia más tradicionales en la fantasía, y tal vez más apegados a Dungeons&Dragons (o Rolemaster). Sin embargo los amantes del género esperamos y confiamos en nuevos sistemas de magia y nuevos tipos de usuarios de magia (y no miramos para ello a Brandon Sanderson, que va. *cof* *cof*)

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There are 2 comments

  1. La Profesora

    La definición de brujería que aquí se presenta es errónea. Es muy común caer en ese error si no se es especialista en el estudio de estas manifestaciones en la cultura y la literatura. La brujería no es utilitaria, eso sería la hechicería; bruja es la persona que nace con una capacidad innata para practicar el mal y dañar a los demás, desde un punto de vista popular; desde el prisma teológico, formaría parte de una comunidad y cerraría un pacto diabólico, lo cual implicaría la participación en aquelarres entre otras cosas. Por esta última concepción del fenómeno, se inició la caza de brujas y es cierto que el “Malleus Maleficarum” tuvo un importante papel.
    Con respecto a que la brujería existe hoy a nuestro alrededor, no es verdad; en todo caso, hay una pervivencia de creencias hechiceriles o, si pensamos en la Wicca, una malinterpretación de la historia.

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